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Dragonoi Y Los Mundos Paralelos

El ranchero

Riky y mariela eran un matrimonio joven, que tras un período de noviazgo decidieron contraer matrimonio. Ryky era un apoderado de una entidad bancariay, a los pocos meses de haber contraído matrimonio, fue destinado a una ciudad  alas fuera serca del rancho de su amigo william bastante distante de donde estaba fijado su residencia.Ello motivo, que pese a las protestas de Mariela, se tuvieran que trasladar a vivir a la ciudad donde mariela tenía su trabajo.

Tras buscar algunos inmuebles, por fin se decidieron y alquilaron una vivienda unifamiliar en las afueras de la ciudad, en una zona que parecía residencial, y que tenía la peculiaridad de poseer en su parte trasera, como el resto de las colindantes, un pequeño trozo de terreno, el cual parte estaba destinado a jardín y parte a cultivos y frutales.

La mudanza de produjo sin muchos problemas, y así, de buenas a primeras, Mariela, una mujer de un pueblo casi semi-rural, se vio ahora residiendo en una gran ciudad  Por supuesto que no conocía a ninguno de sus vecinos, aunque aparentemente le pareció una zona bastante tranquila, y donde cada persona iba a lo suyo, intercambiando únicamente algún que otro saludo.

Durante las primeras semanas, no paso nada digno de atención.Ella se ocupaba de la casa, y por la noche y fines de semana, salía con su marido al centro de la ciudad.Mariela decidió al poco tiempo entretenerse con la huerta que se encuentran en la trasera de la casa, donde existían algunos árboles frutales, que llevaba tiempo sin ser cuidados ni podados, y cubierto de maleza y granes hierbas.El marido decidió, ante el interés de su mujer, buscar alguna persona que pudiera limpiar el huerto y dejarlo en condiciones.Tras mucho buscar, al final le hablaron de un joven que se dedicaba a realizar trabajos de agricultura, y que quizás pudiera interesarle.

Riky lo localizó y le propuso el trabajo.A riky el joven le pareció bastante rudo, muy típico de zonas rurales, pero que tras ponerse de acuerdo en el precio, aquel aceptó.Esa noche le dijo a su esposa que en la mañana siguiente vendría un agricultor para llevar a cabo la limpieza del huerto y si era posible sembrar algunos frutales más, y verduras.Mariela no vio nada extraño en ello.

A la mañana siguiente, tras la marcha de su esposo, ella constata que tocan a la puerta de la casa.Tras abrir la puerta, Mariela se quedó un poco sorprendida, ya que el trabajador contratado por su esposo era un chico joven, de no más de veintitantos años, que portaba un mono de trabajo no muy limpio, y llevaba en la mano algunas herramientas trabajo.

Pese a la apariencia no muy arreglada del joven, Mariela tuvo tiempo de observar al joven, constatando que tenía sus ojos azules, y no era mal parecido.Sin embargo, la indumentaria que llevaba y su pelo poco cuidado le daba la apariencia de un harapiento.Ella, no obstante lo saludo, observando que era rudo hasta en el hablar.Tras indicarle donde estaba el huerto el joven que respondía al nombre de Nico, pronto se puso manos a la obra, procediendo con la limpieza de la maleza.

Mariela, con curiosidad, observaba al joven from una de las windows de su casa, verificando que pese a su rudeza, aquel chico estaba llevando el trabajo con bastante entusiasmo.El primer día no ocurrió gran cosa, pero al segundo día, Mariela logró que el sol estaba apretando duro.Recordó al joven en la huerta y se dijo: - ese chico tiene que estar pasando un calor con este día tan infernal.Y decidió acercarle una cerveza fría.

Al llegar a la huerta, se quedo sorprendida al comprobar que el joven se había bajado un poco el mono de trabajo en su parte superior, y ahora mostraba todo su torso y pecho desnudo.La mujer, quedo algo nerviosa e impresionada, al ver aquel joven con toda su parte superior desnuda.No obstante, constató que era un chico bastante musculoso, y con un cuerpo que se podía considerar fornido.Reaccionado, le ofreció la cerveza: - te ha traído una cerveza.¿Con este tiempo estarás pasando mucho calor

Mariela pictóricamente al joven que tenía delante.Se percató que el mismo tenía barba de no afeitarse durante días.Es cierto que con el mono de trabajo mismo joven parecía un poco pordiosero, pero ahora, tras quedar al descubierto toda su parte superior, pudo contemplar los vellos del que cubrían su pecho, la amplia espalda del, y especialmente, le impresionó los amplios pectorales y los bíceps de sus brazos bastante desarrollados.

La mujer percibió un estremecimiento en su cuerpo ante la contemplación del joven.Pero mayor, sensación le causo, al fijar en las gotas de sudor que descenderían por la piel del joven, entremezclándose con sus vellos.No entendía que le ocurría, pero era evidente que aquel joven tenía algo que la estaba trastornando.

Nerviosa, regresó al interior de la vivienda.Ya en el interior de la misma, quedó pensando en el cuerpo de aquel joven trabajador que seguía roturando la huerta de su casa.Pese a la rudeza el mismo, el olor a sudor y la corpulencia que había observado, y la contemplación de pecho desnudo y las gotas de sudor bajando por su piel, se ve que le marco.

Antes de terminar la jornada ella se acercó para verificar como iba el trabajo.Había un frutal en medio de la huerta, que a ella le pareció que había sido podado demasiado por el joven.Y así se lo indico al trabajador.Este, le echo una mirada severa, diciéndole: - ¿Señora ha trabajado alguna vez en la agricultura?

-¡Claro que no! .- le contesto ella.

-Es lógico pues que no entienda como se podan estos frutales.- le dijo con rudeza el chico.

-Ya, pero de todas formas me parece que lo has podado más de la cuenta.Intento ella salirse con la suya.

-¡Si no le parece bien, se busca otro trabajador que lo haga mejor !.Le contesta alterado el joven.Añadiendo: Yo siempre los he podado de esta forma.Y ¡creo que es como debe hacerse !.

-vale vale… no te pongas así.Quizás tengas razón.–Termina por contestarle ella sorprendida por la actitud del joven.

Cuando el joven se marcho, ella se quedó un poco intranquila ante el comportamiento machista del joven.Quería decirle a su marido que lo despidiera, pero en el fondo, algo en su interior, anhelada volver a verlo.Se dio cuenta, que no solo era una persona bastante ruda, sino bastante reticente a admitir otras opiniones.Sabía de su propio pueblo, el carácter rural de la gente del campo y que muchos mantenían un carácter machista.

No comentó nada a su esposo.Este vio el trabajo que venía realizando el joven y le pareció bien.Su marido era bastante conformista.Ella le comentó, si no le parecía que la poda había sido demasiado corta, y el esposo se encogió de hombros dándole poca importancia.Esto la soliviantó más.Marchó al interior de la vivienda algo alterada ante la pasividad y tranquilidad de su cónyuge, quien tampoco compartía su idea sobre la poda de aquel frutal.Su enfado fue tal, que sirvió la cena y se marcho a dormir.

Al día siguiente, esperaba la llegada del joven, para decirle cuatro cosas aquel chaval.Pero, cuando la vio entrar, representó el aspecto del joven había cambiado.Se había afeitado, su pelo estaba mejor arreglado, y tría un mono de trabajo nuevo.Aquello le sorprendió, y decidió no decirle nada.No obstante, a media mañana se acercó hasta la huerta llevando un vaso de limonada para el mismo, ya que ese día nuevamente el calor seguía arreciando.En esta ocasión, el joven se había quitado la parte superior del mono, pero mantenía debajo de una especie de camisilla muy plegada y bastante recortada.Evidentemente dicha prenda estaba manchada del sudor del mismo.

Tras tomar la limonada, ella le preguntó: ¿crees que los frutales, con esa poda tan corta, volverán a echar frutos pronto?

El joven antes de contestarle, la miró a la cara y le contesto: -¿todavía sigue con lo de la poda?¡Pues claro que echarán frutos y más abundantes !.Y comentó en voz baja: ¡estas mujeres!

Mariela lo pudo escuchar, y eso la altero diciéndole: - ¡que pasa!¿No te gusta tratar con mujeres?

El joven la miro, esta vez de arriba abajo, como quien observa algo que pretende comprar.Ante esta mirada, ella le increpa: ¡seguro que eres de esos que cree que las mujeres solo sirven para la casa!¿Verdad?

El muchacho la vuelve a mirar, esta vez con una cara de autentico sádico, y le contesta: -¿sabe para qué quiero yo a las mujeres? .. ¿Quiere saberlo? ...

Mariela, le miró entre alterada, y agitada por la forma de hablar del joven.Se notaba que aquel joven estaba demostrando ser un autentico machista.No obstante se repone, y le pregunta: ya.¡Para la cocina !.Eso es lo que piensas todos los machistas como tú.

El joven se sonríe un poco por primera vez, la vuelve a mirar de arriba abajo, y le contesta: -¡para eso !, y… ¡¡para echarles un buen polvo !!.

¡Mariela se quedó de piedra !.No se esperaba una contestación como aquella por parte de aquel joven, pese a su rudez.Se sublevó y le grito: ¡eres un desvergonzado!¿Cómo se te ocurre decirme eso ?.¿Acaso no te han enseñado educación?

 El joven, no se inmuto y le volvió a contestar: ¿qué quería oír ?, bonitas palabras.¡Yo digo lo que pienso !.   

-Y continuas… .¿No pretenderás decirme que estoy buena para echarme un polvo? ... pero ¿qué te has creído?Que soy una cualquiera.¡Semejante sinvergüenza !.¡Cuando venga mi esposo veras!

El chico, se acerca hasta ella, lo que hace que Mariela se asuste y comienza a retirarse un poco retrocediendo.Señora ¡no se ponga de esa manera !.En el fondo, sabe que “necesita un buen polvo”.¿Seguro que está mal follada? ... eso se ve a distancia- le contesta con toda su cara dura.

¿Yo mal follada? ...... ¡Sinvergüenza…!esto no quedará así… cuando venga mi marido te despedirá.¿Qué forma es esa de hablar a una señora?

-si vaya y cuénteselo a su marido.Dígale también que le he dicho que está mal follada, ja ja ... a ver si así le echa un buen polvo 

Cuando llego a su dormitorio, se describe en el espejo y se preguntó: ¡joder !, ¿Cómo es posible que ese niñato me haya alterado tanto ?.Luego pensó, en el fondo el cabronazo tiene razón.Mi marido no me hace el amor como debe ser.En eso no se equivoca.Yo necesito más.Luis es demasiado pasivo.

En la tarde regresó su marido a casa, diciéndole que solo venía a ducharse, cambiarse de ropa, coger una maleta ya que tenía que marchar a Madrid porque se iba a celebrar una reunión importante de la entidad bancaria.

-pero ¿te vas a ir así? .... ¿No pueden avistarte con tiempo ?.Entonces lo del fin de semana de marchar a la playa unos días, queda cancelado.Habían programado marcharse desde el viernes al domingo a un apartamento cerca de la playa.Era jueves, lo que suponía que no llegaría a tiempo.

-¿Y qué quieres Mariela ?.No puedo negarme a ello.–Le contesta Luis mientras preparaba la maleta.

Mariela quedó super-enfadada.Tanto que tampoco se atrevió a decirle nada respecto del trabajador.Su marido tras ducharse se marchó, sin siquiera hablar con el trabajador.

Se quedó consternada, y abatida.En ese momento, escucha que el joven le llama desde el patio.Ella, duda, pero luego sale y le pregunta de mala gana: ¿qué es lo que quieres?

He visto que su marido ha salido con una maleta.Como me dijo que mañana iban a estar de viaje, le pregunto: ¿quiere que mañana venga o Vd.va a salir?

La mujer se quedó sin saber que contestar.Sin embargo, no solo quería terminar el huerto cuanto antes, sino que en el fondo, quería volver a ver al chico al día siguiente.Le contesto: -No.No saldre.Mi esposo ha tenido que salir de viaje, así que puedes venir mañana si quieres.

El joven se marcho.Ya en la noche, la mujer mientras se duchaba pone su cuerpo.Era un cuerpo aún joven, más bien delgado, con unos pechos no muy voluminosos, pero grandes, con aureolas y pezones negros muy pronunciados.Observó su trasero, y miró sus buenas nalgas.Pensó en ese momento en aquel joven.Recordó su musculoso cuerpo, aquel pecho lleno de abundante vello, y el sudor que caía por sus pectorales. 

Tras recuperarse, en la noche comenzó a pensar en el joven.Se imaginó como el mismo entraba en la casa, la tomaba a la fuerza y la sometía.Se dijo: “seguro que ese cabronazo tiene que tener una buena verga”.Se estaba excitando con aquel joven.Esa mañana, incluso se vistió de otra manera, colocándose una falda que le llegaba por encima de sus rodillas y una blusa que destacaba claramente sus pechos.Se miró en el espejo, y se dijo: ¿si Luis llega a este momento pensará que estoy tratando de conquistar al chico ?.

Cuando el joven, le abrió la puerta con esa indumentaria.Ella expresó el efecto que causó en el joven verla de aquella manera.Incluso, creyó imaginar cómo le estaba creciendo la polla ante la visión que le estaba facilitando.

El joven no dijo nada.Y comenzó a trabajar.Desde el balcón de la casa que daba hacia la huerta, Mariela divisó al joven en la huerta, constatando que se había quitado nuevamente la parte superior el mono que llevaba, y estaba con su torso nuevamente desnudo.La mujer noto un estremecimiento en su cuerpo, y se pregunto ¿qué le estaba pasando?,.Se notaba excitada.Dudaba si era prudente volver a llevarle una cerveza o no.

Sin saber por qué razón, tras unos momentos se vio caminando hacia el huerto portando una cerveza en sus manos.El joven la vio, y se detuvo.Ella le dijo: ¿quieres una cerveza?

El la miro.Esta vez, ella notó que era una mirada, diferente, más penetrante, que la hizo estremecer de pie a cabeza.No hicieron comentario alguno sobre lo ocurrido el día anterior.El tomo la cerveza y de dos tragos ingirió su contenido.Ella observaba el cuerpo del joven, como el día anterior, viendo como las gotas de sudor descendían por su piel, y se entremezclaban con su abundante vello.

La mujer al recoger el vaso, le pregunta: ¿necesitas alguna cosa más?

El joven la miro.Ella se dio cuenta de su error.Y éste le contesta:

-¿Quiere que le diga que me gustaría hacer ahora?

Ella se quedó con la cara enrojecida.Sabía perfectamente lo que le estaba preguntando el joven.Ella nerviosa le contesta: ¡creo que mejor no saberlo!Seguro que será una de tus guarradas.¿Me equivoco?

El sonriendo se le acerca hasta donde ella se encuentra en ese momento, a la sombra de un árbol de la huerta que la cubría del intenso sol.Al verlo acercarse ella retrocede lo más que puede apoyándose en el tronco del árbol.El entonces le indica: -¿considera una guarrada querer echarle un buen polvo?

-estás loco chico.¿Qué haces…? ... ¡no te acerques! Le contesto temerosa del joven.

-¿Acaso me tiene miedo señora ?.¿Es que no ha venido para que le eche un buen polvo ?.¡Seguro que ha venido para eso!Le dice el joven llegando a la altura de ella.

-¡Estás loco !.¡Te he dicho que no te acerques.!.En ese momento el joven la toma por la cintura y la atrae hacia su cuerpo.Ella comprueba la fuerza de aquel cuerpo varonil, que casi la eleva en el aire.El olor a sudor del joven la trastornó.Ella realizo gestos para intentar soltarse, pero el hombre, sin contenerse le mete mano por debajo de su falda,

La mujer se aseo, y luego se quedó sobre la cama pensando: ¡había sido ultrajada por aquel mocoso !.La había follado por donde menos se pensaba: .Se extrañó al darse cuenta de que se había corrido dos veces pese a haber sido enculada.¡No lo entendía !. 

Luego se miró , y pensó: ¿El fondo anhelaba será tomada de nuevo y que le regarsentir la sensación de sentir la leche en su conejo.Aún le resumía restos de semen por su ano.

De esta forma se durmió y cuando se levantó, implementó que el joven ya se había marchado.

Esa noche habló con su marido por teléfono, pero no le comentó nada de lo ocurrido.Ya en la cama, comenzó a pensar en la promesa que le había indicado el joven de que al día siguiente la tomaría Lo mejor sería marcharse de la casa y no volver hasta la noche, pensó.No podía dormir, dudaba si marcharse o quedarse.

En el fondo había experimentado, como un auténtico semental, la había tomado por la fuerza.Era algo que antes le hubiera parecido una aberración.Pero ahora, sintió que necesitaba sentir  del joven, pero esta vez anhelaba sentirla 

Hacerlo a pelo era una verdadera temeridad, 

Al abrir la puerta, el joven, la observa algo sorprendido y le dice: - ¡Vaya, veo que te has puesto preciosa para tu macho!Y, tocándose sus partes le dice: -¿no sé si es mejor dejar el trabajo de la huerta para luego, y clavarte ahora mismo ?.¿Has visto como me has puesto? -

Su esposo era demasiado tradicionalista y pasivo, y se limitaba a penetrarla en plan misionero y luego correrse dentro, sin que ella, en la mayoría de las ocasiones ni siquiera llegara a tener su orgasmo.La vigorosidad del joven, su potente nabo y la forma en que la someía, era algo que la había hecho vivir.Se sintió otra. 

No obstante, se decía: ¡esto tiene que terminar !.Puede enterarse alguien, y luego las consecuencias pueden ser desastrosas para mi matrimonio.Además, ese alocado es capaz de penetrarme estando ovulando y dejarme embarazada.

Por ello ese día, el resto de los días siguientes, evitó encontrarse con el joven.

 

 

 

 

 

 

 

 

William y su hermanastta

Valentina en la hija de mi madrastra, es una de las criaturas mas hermosas sobre este planta, su rostro es angelical con sus ojitos de un azul profundo que contrasta con su piel canela clara, su nariz de maniquí y sus labios carnosos y provocativos. Estoy atraido con curiosidad  de cada parte de sus ser, me encanta su cabellera larga y suave, su manos delgadas y tersas y hasta sus pies diminutos y perfectos, cual tallados en mármol. Me considero uno de los hombres mas afortunados conviviendo con una diosa en la casa, todo en ella es perfecto, su aroma, su voz, sus gestos. Pero lo que me enloquece mas es su vientre, es plano y firme. Solo mirarle su vientre me produce morbo, no dejo de mirarlo cada vez que ella está en frente mio, especialmente cuando se pone unos pantaloncitos de lycra diminutos y ajustados, que le llegan hasta mucho mas abajo del ombligo dejando casi al descubierto su monte de venus depilado. La redondez de su pubis se hace mas pronunciada con esos pantaloncitos y dejan percibir la linea

Por el hecho de ser mi hermanastra yo no me atrevía a decirle cuan perdidamente mi deseo por su cuerpo estaba de ella y me hacía mucho esfuerzo para que mis instintos de hombre no me delataran. Aprovechaba toda ocasión para tocarla o sentir la cerca, pero con mucho respeto

Incluso, en algunas ocasiones cuando ella se sentaba mal o cuando se quedaba dormida con sus piernotas separadas, logré ver, aunque no muy bien, su tanga

Cuando ella entraba a la ducha, yo corría a agarrar las tanguitas que se acababa de quitar, aún tibias y húmedas e impregnadas con ese intenso aroma a doncella, y las besaba con tanta pasión sintiendo ese sabor salado de su intimidad. Las olía con tanta pasión y no quería que no se escapara ni una sola molécula de su aroma enloquecedor.Llegamos a casa un poco ebrios y seguimos bebiendo de unas botellas que había ahí. Cuando el licor me proporcionó suficiente valentía y habiendo notado su cambio de actitud, le dije: "Valentina, eres muy linda". Gracias, dijo ella. "Eres la mujer mas linda del planeta", proseguí. Gracias, dijo de Nuevo. No dejé que terminara la frase porque mis labios sellaron los suyos con un beso vacilante pero tierno. Ella me correspondió. Nos sumimos en un beso tan largo y apasionado que cuando nos dimos cuenta no estábamos acariciando mutuamente nuestras partes íntimas. Sin pensarlo, y en vista que ella ya estaba entregada, le quité su jean en un par de segundos con tangas y todo y también la blusa y el brasier, no puso resistencia. No lo podía creer, mi diosa estaba ahí, tendida en el sofá con su inocente

la llevé a su cuarto y la acosté en su camita, me acosté al lado nos abrazamos tiernamente y nos quedamos dormidos.y empezo una noche pasion

 

Dientes y colnillos

Dientes y colmillos

Los científicos estaban pendientes del nacimiento de los nuevos cuatro aolociraptores del la llanura. Todos apuntaban datos, y miraban sus relojes para señalar el horario exacto en que cada una de las criaturas abandonasen el cascarón. Ninguna de las personas omitía sonido, excepto por el rasgado de sus bolígrafos contra el papel, el cambio de página para seguir rellenando más datos, y los sonidos agudos de los chillidos por parte de los futuros recién nacidos.

Cada huevo era despedazado desde su interior por pequeñas pero filosas garras que se abrían paso al exterior. Los ojos de escleróticas naranjas y pupilas oscuras alargadas de los velociraptores parpadeaban viscosas al captar la luz que los rodeaba. Los animales cerraban los ojos por el brillo de la habitación, ya que la blancura de las paredes como la iluminación artificial les resultaba molesta.

Aquellas criaturas se quedarían por una semana dentro del laboratorio, para corroborar que su creación haya sido un éxito completo. Los científicos se dedicarían a analizar que su visión, oído como la cantidad de colmillos que tuvieran en la mandíbula fuera el correcto y prestablecido a la hora de programar los genes de dichos animales. A las personas de en la reservsse les olvidaba que los seres que criaban contenían vida y no sólo eran experimentos exitosos.

 

El hombre entró al la reserva con su vestimenta desarreglada y sin ninguna preocupación que lo perturbarse. Todavía no se inauguraba el parque, así que andaba por las instalaciones con libertad, pero no se atrevía a fisgonear en los puestos donde los empleados acomodaban los de peluche o discutían acerca de los precios para los alimentos. Oficialmente, no se imaginaba que su vida diera un giro de 360 grados, ya que de estar en la marina a convertirse en quien mide el peligro de las jaulas como la seguridad de los dinosaurios le sonaba insólito y hasta como una broma. Vaya, en su niñez lo más cercano que llegó a estar con una de esas criaturas era en los libros o rompecabezas, pero ahora, todos los niños ya no soñaban con un monstruo de mascota; sólo tenían que esperar a que sus padres tuvieran la posibilidad de pagarse unos cuantos días en el parque de atracciones para convivir con ellos.

Owen se encontraba calmo y predispuesto a trabajar, veía a todos los seres vivos como iguales, y su curiosidad aumentaba cada vez más con sólo recorrer de vista a Jurassic World. Fue cuando lo sacaron de sus pensamientos por la voz de una mujer que le daba la bienvenida.

—Buenos días, Sr. Grady. Es un placer tenerlo con nosotros. Permítame que le muestre su área de trabajo.

Owen sonrió de lado, viendo de reojo a la mujer pelo verde, que con paso apurado y unos tacones demasiado altos se giraba para llevarlo a su zona.

—Mi nombre es elizabet robison, soy la encargada del parque.

La mujer no parecía tener tiempo ni para respirar, pero Owen decidió que era mejor seguirla que estar detrás de ella. Entonces, el hombre apretó el paso y en pocos segundos ya estaba hombro con hombro al lado de la mujer y su atractiva figura.

Ambos viajaron en silencio en el auto de quien parecía ser la nueva jefa del ex perteneciente de la marina. Owen tosía, quizás para hacer plática. Sin embargo, la mujer se mantenía recia o hablaba por celular para mantener conexión con sus empleados. Owen, por la clara falta de interés de Claire con él, decidió acomodarse en el auto y ver el paisaje natural hasta que el carro se detuvo. Claire bajó de primero, se acomodó sus prendas limpias y bien planchadas, y esperó al Sr. Grady con una sonrisa confiada en sus labios colorados.

—Bonito sitio— comentó Owen al ver la enorme jaula que tenía frente suyo.

—Y de gran calidad— respondió Claire como si hablase con uno de los patrocinadores y avanzó a la entrada donde la recibieron los encargados de la misma.

Owen negó y volvió a seguirla. Esa mujer no daba tiempo ni para un respiro.

—Aquí estamos, Sr. Grady, en un momento le mostraré sus animales a tratar.

—Owen, por favor— dijo Owen recalcando su nombre.

Claire pareció no hacerle caso. Tampoco le importó mucho a Owen ya que la curiosidad de encontrarse con los velociraptores era más grande que cualquier hazaña que tutearse con su jefa.

—Por aquí, por favor— Claire puso unas claves frente a un monitor, y unas grandes rejas blancas se elevaron haciendo un sonido seco por el metal. Luego, ella entró con ese taconeo seguro y se paró con la espalda bien recta frente a un cristal, donde se vislumbraban cuatro crías de velociraptores que no rebasaban los 30 cm de altura y que jugueteaban entre ellas con esa violencia que en unos perritos daría ternura.

—Aquí los tiene, dígame, ¿qué opina de estas criaturas?— Claire se giró hacía Owen y con la mano le presentó lo que vendría a hacer sus herramientas de trabajo.

Owen pegó las manos al cristal que lo dividía de estar en contacto con esos pequeños dinosaurios. Sus ojos estaban completamente abiertos que no podía parpadear. Era cierto que los dinosaurios ya estaban de nuevo habitando la tierra, pero no era lo mismo tener en cuenta esa información que mirar a las criaturas en vivo.

—¿Me puedo acercar?— dijo el hombre con total asombro.

Claire miró a uno de los encargados, por un rato se comunicaron con miradas para llegar a una decisión de qué hacer con Grady. Hasta que mandaron a llamar a tres trabajadores más por si acontecía un suceso inesperado y peligroso.

Unos minutos después, peter Grady estaba frente a una puerta que se abrió lenta. Primero entraron los trabajadores del parque; los velociraptores se hicieron para atrás, excepto uno que tenía la piel demasiado brillante y azulina que lo hacía ver hermoso, más bien, hermosa al ser hembra. Owen se adelantó a los pasos de los encargados y estirando las manos sin miedo, pero si con mucho respeto se fue a presentar a esas criaturas. Los encargados le advirtieron que ese actuar era peligroso, Owen los ignoró.

Claire, la encargada del parque, ya no estaba pendiente de dicha escena, se había retirado a ver unos imperfectos antes de la apertura del parque, así que se perdió cuando william le tocó la nariz a uno de esos bestias, y todos le gruñeron para denotar su seriedad ya que el humano invadía su territorio. Owen sonrió y bajó la mano antes que le arrancaran un dedo, ya que con esos colmillos era posible y se salió de la jaula con el resto del personal.

Por un rato, Owen observó a los ida rex corretear por la pequeña selva que les dispusieron. Alguien le comentó que por un par de semanas se quedarían en esa jaula ya que los pasarían a una más amplia para que tuvieran un hábitat más parecido al suyo. Peter estuvo de acuerdo en parte, ya que el cautiverio no le hacía bien a ninguna clase de ser vivo, y bastante pensativo se llevó una mano al mentón.

—Hay que ponerles nombres.

El encargado de la jaula se le quedó mirando con una ceja alzada al instructor de velociraptores creyéndolo un loco. Esas cosas no eran perritos.

—Por ahora le llamaré a ella— señaló a la id rex que momentos antes le encaró al entrar a la jaula —Delta.

Y dicho eso, golpeó el cristal de la jaula y cuando logró capturar la atención de los dinosaurios, les sonrió de lado.

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