DOGUI y sus Manchitas
Mi dueña y yo nos parecemos mucho, especialmente por las manchitas que compartimos. Las mías son negritas porque soy un perro dálmata, pero las de ella son blanquitas debido a su vitiligo.
Es una condición autoinmune por la pérdida de melanina, que afecta la piel, el cabello y las mucosas. No es contagiosa ni peligrosa para la salud física, pero sí tiene un impacto emocional. El principal problema es psicológico, ya que afecta la autoestima.
Antes no las tenía, y yo tampoco, cuando era chiquito y aparecieron las primeras. Yo estaba contento porque me parecería a mi madre, a quien quiero ser algún día, pero a mi dueña le pasaba todo lo contrario.
Ocultaba las primeras manchitas de sus manos por pudor o por cómo la pudieran mirar. A mí me gustaban porque nos parecemos más y tendríamos más cosas en común.
Quería decirle que no se sintiera diferente, pues yo quería verla feliz riendo. Le diría que podríamos contar nuestras manchitas y quien tuviera más sería el ganador, y tendría que darle un premio al otro. ¿Y saben qué regalo le hubiera dado yo?
¡Muchas lambidas en forma de besos!
Porque siempre será mi ganadora en todos los sentidos, cuando me sirve mi alimento cada día y no se olvida de darme mi agua para calmar mi sed de haber correteado todo el día en el patio de afuera, y sobre todo, me perdona mis metidas de pata.
1, 2, 3, 4, 5, 6, 7, 8... Aún no me salen más, pero pronto tendré las suficientes para superarle en manchitas. ¿Saben lo que eso significa?
Que me hago grande como mi querida mamá y que obtendré un regalo de mi dueña, aunque ella ya es mi mejor regalo, que me entregó la vida. No sé qué haría sin ella.
Fin...